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10 de NO

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Aquí estoy de nuevo en la oscuridad aunque el sol no brilla aun. En esta cama solo hay tristezas derramadas, y plegarias mal gastadas en esperanzas que no valen la pena. Aquí me tienes entre penumbras, comiendo polvo y bebiendo dolor de a poco. Me aventuré demasiado, esta apuesta era demasiado alta, ya ahora vienes a cobrarla; pero dime, ¿por qué tengo que pagar con creces algo que hice con tanta devoción y sinceridad? ¿No merezco a caso algún premio de consolación? Deje todo por alcanzar esta apuesta, y aquí me tienes de nuevo entre oscuras sabanas de terciopelo, rogando por volver al camino. Deseando beber de tu paz y comer de tu amor infinito. Estoy quebrada, me encuentro en la ruina, sin más que ofrecer, más que mis humildes disculpas. Reconozco que no soy digna de pronunciar tu nombre, y que por más que lo intento vuelvo a caer, pero tu mano siempre  esta tendida, esperando a que la tome para volver a empezar.

LA INSOPORTABLE LEVEDAD DEL SER, SOBRE TODO EN MÉXICO / Francisco Félix

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Publicado en Heraldo de Chiapas y @entiemporealmx 14/11/2014 En cada Feria Internacional del Libro de Guadalajara, me resulta imposible olvidar  un suceso que a la mayoría les resultó cómico pero ciertamente debió darnos tristeza, esto porque desgraciadamente en México en la sociedad común y en las altas esferas políticas, no saben que responder cuando se les pregunta cuáles son los tres libros que marcaron su vida. En ese sentido y para promover la lectura, en esta sección que se publicará todos los viernes aparecerán artículos culturales y reseñas literarias, con el fin de que nuestra sociedad lea y sepa que responder cuando se les pregunté por algún libro que sea de su agrado, que por cierto no estaría de más hacer aquella cuestión de hace tres años a ciertos políticos del estado de Chiapas, para que no pase lo de cierta diputada local que confundió a Gabriel García Márquez con Carlos Cuauhtémoc Sánchez. Iniciaremos con “La Insoportable Levedad...

ES POSIBLE QUIZÁ Samuel Eli Zenteno

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Es posible quizá, pero más bien, no sé Que algún día tú me quieras olvidar. Que quieras olvidar mis ojos, mis manos o mi boca Mi voz, mi nombre y mis oídos. Es probable quizá, pero más bien, no sé Que un día triste nos llegue con sus aires de tristeza Y ahí entre su soledad y  entre sus aires Nos tuerce todos los destinos y separe todos los caminos. Es seguro y cierto que un día tú te irás y yo también, Desconozco circunstancias y cualquier ordenamiento. Pero sabido es que todos, sin excepción un día, viajaremos, Separados y en vagones diferentes nos veremos ante Dios, Le veremos frente a frente. Es posible quizá, pero más bien, no sé, Que en mi ausencia (sea como fuesen las circunstancias) Tú no quieras recordarme. Solo pido una cosa y otra cosa nada más, Dos en total: Una cosa, Olvídate de mí, de mis sonrisas y de mis gustos junto a ti (Si es que quieres), Pero no te olvides de ti, de tu sonrisa y de tus gustos junto a m...

Como describir-la mía, mi sonrisa - Samuel Eli Zenteno

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A Cristina Castellanos: Como describir-la mía, mi sonrisa? Puede que pueda empezar como si fuese un cuento uno de aquellos lleno de irrealidades. Donde los héroes vuelan en dragones, y las princesas serán siempre encantadas. Lo he de hacer posiblemente  con el clásico inicio de "érase una vez" con su incierto tiempo y su carente lugar, Con aquellas sus dudas y sus inexplicables razones. Lo puedo hacer como si no creyese. Como si fuera improbable, Falto de capacidad e ilusionario Lo puedo hacer como mintiendo, como creando ficciones y fabulando verdades. Lo puedo hacer de mil formas y maneras todas irrepetibles y todas tontas e inservibles.  Lo puedo hacer gritando  o simplemente callando. Pero no, yo se que no, ninguna de ellas puede  ser certera.  Porque describir-la mía, mi sonrisa va mucho más alla de las palabras. va sobre lógica y pensamientos. Aún más allá de la imaginación. ...

Frases de Película: Beasts of the Southern Wild

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Recolección Francisco Félix El Universo entero depende de que todo encaje en su lugar. Los animales fuertes saben cuando tienes el corazón débil, eso les da hambre y comienzan a  perseguirte. Los valientes no huyen de sus casas. Cuando eres pequeño debes arreglar lo que puedes. Los animales fuertes no tienen piedad, son de esos animales que se comen a sus mamás y papás. Todos pierden aquello que los hizo, es una ley de la naturaleza.

Libros en Frases: LA VIDA ES SUEÑO Calderón de la Barca

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El delito mayor del hombre es haber nacido. ¿Y teniendo yo más vida ?tengo menos libertad?. Dar vida a un desdichado es dar a un dichoso la muerte. El honor es tan frágil que con una acción se quiebra o se mancha con un aire. Madre de engaño y traición, el halagar con la boca y matar con la intención. ¡A quien le daña el saber homicida es de si mismo! En el mundo todos los que viven sueñan. Clarín y criado son dos cosas que se llevan con el secreto muy mal. En lo justo es bien obedecer y servir. Lo que hay de hombres a fieras hay desde un monte a palacio. Mayor bajeza es dar para quitarlo después. Cuando tan torpe la razón se halla, mejor habla, quien mejor calla. La resistencia es veneno cruel de mi paciencia. Hay cosas que se dicen con pensarlas solamente. Cuando un hombre se dispone, restado, altivo y valiente, a salir con una empresa, aunque por trato le entreguen lo que valga más, sin ella necio y desairado vuelve. Estamos en un mundo tan singula...

OJOS QUE SI VEN Morty Rip

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Doña Margot, mujer casta entregada al habito de la oración y las obras pías, era la dueña de la vecindad "divino niño". A fin de evitar las vánales tentaciones de la fornicación la dueña había decidido rentar única y exclusivamente a señoritas estudiantes. Un día mientras tejía un suéter y rezaba el avemaría alcanzo a observar que dos jovencitas se internaban juntas en la comodidad del baño, inmediatamente la anciana de 62 años se levanto de su asiento como alma que lleva el diablo ante aquel sacrílego acto que profanaba su casa. Cuando estuvo justo enfrente de la puerta, los pujidos eran de tal magnitud que lejos de sorprender a las pecadoras, se asomo con morbo por una de las rendijas; adentro una de la damitas utilizaba tremendo consolador para satisfacer las ansias de su compañera, quien se retorcía y retozaba de placer, casi de inmediato Doña Margot sintió un añejo calor que otrora había sentido en sus años mozos: húmedo, palpitante y delicioso... Un par de dedos co...