Banksy hizo de nuevo eco en el mundo al destruir una de sus obras justo al momento de ser vendida en una subasta. Muchos ignoraban su existencia, pero con ese supuesto acto anticapitalista paradójicamente se popularizó más. La obra en cuestión duplicó su costo y volvió a poner el grafiti en boca de los jóvenes, iniciando de nuevo el debate sobre si es arte o vandalismo. A inicios del nuevo milenio, el movimiento del grafiti era muy popular y en Tuxtla todas las paredes eran “taggeadas”. Por ello los ciudadanos optaron por dos medidas: La primera, era autorizar a un grupo de grafiteros a hacer una obra que al dueño de la casa le agradara, firmando previamente un tipo de permiso para no ser levantados por la policía. La segunda, era exigir a las autoridades una mayor vigilancia y castigos más severos a aquellos jóvenes que en su mayoría estudiaban la preparatoria. Todos temían pintar su casa y que se viera dañada. Por ello esta Cróninorna, trata sobre mi breve y estrepitosa ...