Aquí estoy de nuevo en la oscuridad aunque el sol no brilla
aun. En esta cama solo hay tristezas derramadas, y plegarias mal gastadas en
esperanzas que no valen la pena. Aquí me tienes entre penumbras, comiendo polvo
y bebiendo dolor de a poco.
Me aventuré demasiado, esta apuesta era demasiado alta, ya
ahora vienes a cobrarla; pero dime, ¿por qué tengo que pagar con creces algo
que hice con tanta devoción y sinceridad? ¿No merezco a caso algún premio de
consolación? Deje todo por alcanzar esta apuesta, y aquí me tienes de nuevo
entre oscuras sabanas de terciopelo, rogando por volver al camino.
Deseando beber de tu paz y comer de tu amor infinito. Estoy quebrada,
me encuentro en la ruina, sin más que ofrecer, más que mis humildes disculpas. Reconozco
que no soy digna de pronunciar tu nombre, y que por más que lo intento vuelvo a
caer, pero tu mano siempre esta tendida,
esperando a que la tome para volver a empezar.
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