Por Francisco Félix
A quince días de la muerte del
escritor mexicano Carlos Fuentes, quien gano premios como el Cervantes, el
Príncipe de Asturias y la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica; me
encontraba yo leyendo “Antes que Anochezca” de Reinaldo Arenas. En ese
testimonio político y personal que nos dejo su autor, antes de suicidarse en
1990, me encontré con una serie de opiniones sobre grandes escritores con los
que interactuó Arenas; entre ellos Julio Cortázar, Gabriel García Márquez y
Carlos Fuentes.
Arenas quien fue un perseguido
político por la dictadura de Fidel Castro, debido a su homosexualidad, su
inconformidad con el gobierno y su calidad como escritor, dejo un testimonio en
donde etiqueto a García Márquez y a Cortázar, como “oportunistas y amigos
personales de Castro”; y caso contrario, Carlos Fuentes lo lleno de admiración.
Por lo tanto considero importante publicar la opinión de Reinaldo Arenas y
variar un poco, la perspectiva que ya todos tenemos sobre el fallecido escritor
mexicano.
Reinaldo Arenas
Antes de que Anochezca
Viajes
Una noche, por truculencias del azar me vi en la residencia del rector
de una prestigiosa universidad norteamericana. Esa noche se habían dado cita
allí numerosos escritores de fama mundial. Una de las figuras que más me
aterrorizó fue la de Carlos Fuentes; aquel hombre no parecía un escritor, sino
una máquina computadora; tenía una respuesta exacta y al parecer lúcida para
cualquier problema o pregunta que se le planteara; lo único que había que hacer
era aplastar un botón. Los profesores norteamericanos proliferaban por allí en
forma alarmante y, además, cada uno llevaba, como los enfermeros de un
hospital, una gran chapa metálica pegada al pecho donde aparecían sus nombres y
títulos.
Carlos Fuentes se expresaba en un inglés perfecto y parecía ser un
hombre que no tuviera ningún tipo de dudas, ni siquiera metafísicas; era para
mí lo más remoto a lo que podía compararse con un verdadero escritor. Aquel
señor, elegantemente vestido, era una enciclopedia, aunque quizás un poco más
gruesa. Muchos escritores de este tipo reciben grandes premios literarios,
incluyendo hasta el Cervantes o el Nobel y pronuncian unas conferencias
impecables.
Salí de aquella reunión aterrorizado...
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