La Esquina Rota: Clemencia, clasismo y racismo hasta nuestros días / Francisco Félix Durán


Clemencia, es una novela del escritor Ignacio Manuel Altamirano, desarrollada en el contexto de la Intervención Francesa en México. Es una de las pocas historias que me han ocasionada rabia e impotencia, algo así como cuando en mis tiempos las mamás veían telenovelas y deseaban entrar a la pantalla a repartir bofetadas, pero hoy lo podemos resumir con el “ahí no es, amiga”.

El libro, igual que otras narrativas del autor, ensalza los valores patrióticos y muestra las bellezas de nuestro territorio; pero en esta obra particularmente, el honor, la lealtad y el sacrificio juegan un papel muy importante. A la vez que nos muestra males que siguen presentes, como el racismo y el clasismo.

La historia es narrada por un doctor que atendió, escuchó y cumplió la última voluntad del protagonista: el comandante Fernando Valle y todo comienza cuando se enamora de la güerita de su prima. Este le cuenta su sentir a su mejor amigo, el comandante Enrique Flores y también se apunta al cortejo, igual que en muchas otras cosas.

Ambos amigos eran muy diferentes, Fernando era moreno, nariz aguileña, poco social y nada físicamente agraciado. Por otra parte, Enrique era un galán: guapo, fuerte, simpático, blanco y rubio. Ahora bien, mis descripciones son para demostrar el clasismo y el racismo que sutilmente maneja el autor.

Lo anterior, debido a que ambos pertenecen a la misma elite, pero desde entonces se alimentan prejuicios sobre la apariencia física y los orígenes de las personas, privilegiando aspectos superficiales sobre el valor patriótico del protagonista o real de los individuos en nuestra sociedad.

Así es como gracias a la güerita conocen a Clemencia, la morenita que da el nombre a esta novela y que también pretendió el protagonista, pero las amigas se morían por Enrique Flores. Entonces, el verdadero triángulo amoroso lo encabeza Clemencia y los supuestos amigos.

A lo largo de la novela, descubrimos que Fernando es un buen tipo, sus acciones patrióticas durante la guerra lo convierten en un héroe y su lealtad a México es reconocida, así como su compromiso con el amor y a la amistad. Incluso está decidido a sacrificarse por el bien común; pero lamentablemente, Clemencia descubre esto muy tarde.

Por otra parte, Enrique es una persona que conquista mujeres y posiciones con trampas, engaños y traiciones. Lo lamentable, es la falta de arrepentimiento de sus acciones. Por qué ensañarse con su amigo quitándole el amor, acusándolo de traición a la patria y permitir ser salvado por él (no abundo para no dar spoilers).

La respuesta la tiene el autor Ignacio Manuel Altamirano: La envidia no tiene nunca ni la franqueza de la risa, ni el arrebato de la cólera; no tiene más que sonrisas frías y lágrimas ocultas.

Finalmente, podemos observar que la belleza, igual que la guerra, abre puertas; y que los estándares físicos no se han modificado a la fecha: siguen siendo una tendencia, ahora en las redes sociales. Incluso, al hablar del origen de los individuos, el capitalismo nos muestra cómo debemos vivir desde entonces y esto permite la generación de la imagen de líderes, que no son como los pintan, pero es lo que vende.

 

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