Los olores tienen la característica de reproducir tiempos
pasados junto con sonidos y olores nunca igualados en el presente.
El flojo y el mezquino andan doble su camino.
—¿Ay sí, no? ¡Su'amá habla d'estar preparada para el matrimonio,
como si juera un plato de enchiladas! ¡Y ni ansina, porque pos no es lo mismo
que lo mesmo! ¡Uno no puede cambiar unos tacos por unas enchiladas así como
así!
El amor no se piensa, se siente o no se siente.
Sólo las ollas saben los hervores de su caldo.
Tita supo en carne propia por qué el contacto con el fuego
altera los elementos, por qué un pedazo de masa se convierte en tortilla, por
qué un pecho sin haber pasado por el fuego del amor es un pecho inerte, una
bola de masa sin ninguna utilidad.
Los hombres no son tan importantes para vivir padre
—recalcó—. Ni la revolución es tan peligrosa como la pintan, ¡peor es el chile
y el agua lejos!
El alma desea reintegrarse al lugar de donde proviene,
dejando al cuerpo inerte…
La vida sería mucho más agradable si uno pudiera llevarse a
dónde quiera que fuera los sabores y los olores de la casa materna.
La necesidad es la madre de todos los inventos y todas las
posturas.

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