El hombre es el único enemigo real que tenemos. Quitemos al
hombre de la escena y la causa fundamental del hambre y del exceso de trabajo
desaparecerá para siempre.
El hombre es la única criatura que consume sin producir. No da leche, no pone huevos, es demasiado débil para tirar del arado, no corre con rapidez suficiente para atrapar conejos. Sin embargo, es dueño y señor de todos los animales. Los hace trabajar, les devuelve lo justo para que no se mueran de hambre y el resto se lo guarda para sí.
La guerra es la guerra. El único ser humano bueno es el ser humano muerto.
Todos los animales son iguales, pero algunos animales son más iguales que otros.
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