Libros en Frases: Una Habitación Propia / Virginia Woolf


Una mujer debe tener dinero y una habitación propia para poder escribir novelas. 

Es curioso cómo una pizca de poesía obra en la mente y hace mover las piernas a su ritmo por la calle.

La obra de imaginación debe atenerse a los hechos y cuanto más ciertos los hechos, mejor la obra de imaginación. 

La belleza del mundo que tan pronto perecerá tiene dos filos, uno de risa, otro de angustia, partiendo el corazón en dos. 

Las grandes masas de gente nunca son responsables de lo que hacen. Las mueven instintos que no están bajo su control.

No se sabe lo que ocurrirá cuando el ser mujer ya no sea una ocupación protegida.

La obra de imaginación es como una tela de araña: está atada a la realidad, leve, muy levemente quizá, pero está atada a ella por las cuatro puntas. 

La mujer es un recipiente donde fluyen y relampaguean perpetuamente toda clase de espíritus y fuerzas. 

Genios como el de Shakespeare no florecen entre los trabajadores, los incultos, los sirvientes. 

Escribir una obra genial es casi una proeza de una prodigiosa dificultad. Todo está en contra de la probabilidad de que salga entera e intacta de la mente del escritor. Las circunstancias materiales suelen estar en contra. Los perros ladran; la gente interrumpe; hay que ganar dinero; la salud falla. La notoria indiferencia del mundo acentúa además estas dificultades y las hace más pesadas aún de soportar. El mundo no le pide a la gente que escriba poemas, novelas, ni libros de Historia; no los necesita. 

El dinero dignifica lo que es frívolo si no está pagado.

Las obras maestras no son realizaciones individuales y solitarias; son el resultado de muchos años de pensamiento común, de modo que a través de la voz individual habla la experiencia de la masa. 

Es vano decir que los humanos deberían estar satisfechos con la quietud: necesitan acción; y si no la encuentran, la fabrican. 

Sería una lástima terrible que las mujeres escribieran como los hombres, o vivieran como los hombres, o se parecieran físicamente a los hombres, porque dos sexos son ya pocos, dada la vastedad y variedad del mundo.

La emoción que a un hombre le parece tan profunda, tan sutil, tan simbólica, a una mujer la deja perpleja.

Cuando un libro carece de poder sugestivo, por duro que golpee la superficie de la mente, no puede penetrar en ella.

Dos cabezas en un cuerpo no garantizan una larga vida.

Hay que tener quinientas libras al año y una habitación con un pestillo en la puerta para poder escribir novelas o poemas.

La libertad intelectual depende de cosas materiales. La poesía depende de la libertad intelectual. Y las mujeres siempre han sido pobres, no sólo durante doscientos años, sino desde el principio de los tiempos. 

La libertad intelectual depende de cosas materiales. La poesía depende de la libertad intelectual. Y las mujeres siempre han sido pobres, no sólo durante doscientos años, sino desde el principio de los tiempos. 

Los grandes poetas no mueren; son presencias continuas; sólo necesitan la oportunidad de andar entre nosotros hechos carne.


 

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