Las historias persiguen y muerden y cazan.
Las historias son criaturas salvajes -dijo el monstruo-.
Cuando las sueltas, ¿quién sabe los desastres que pueden causar?
A veces la gente necesita mentirse a sí misma más que
ninguna otra cosa.
Siempre hay que escuchar con escepticismo la justificación
de los hombres que matan.
Los reinos tienen los príncipes que se merecen, las hijas de
los granjeros mueren sin razón, y algunas veces las brujas son dignas de
salvación.
Un acosador con carisma y buenas notas sigue siendo un
acosador.
La creencia es la mitad de la curación.
La destrucción es algo muy gratificante.
Las historias no tienen siempre un final feliz.
Las historias eran criaturas salvajes, muy salvajes, y
salían disparadas en la dirección que menos esperabas.
— Las historias son importantes —dijo el monstruo—. Pueden
ser más importantes que cualquier otra cosa. Si portan la verdad.
Hay cosas peores que ser invisible.
— Tu vida no la escribes con palabras —dijo el monstruo—. La
escribes con acciones. Lo que piensas no es importante. Lo único importante es
lo que haces.
Recolección: Francisco Félix Durán
@fcofelixd
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