La vida se puede contemplar mucho mejor desde una sola
ventana.
Lo mejor que le puede pasar a una niña en este mundo es ser
una hermosa tontita.
Los norteamericanos, si bien algunas veces desean ser
siervos, siempre se han llegado a pertenecer al campesinado.
Ninguna cantidad de fuego o frescura puede ser mayor que
aquello que un hombre es capaz de atesorar en su insondable corazón.
La vida comienza de nuevo cuando llega la frescura del
otoño.
No hay conclusión igual a la conclusión de una mente
simple.
Supongo que la última moda es sentarse callado y dejar que
un Don Nadie, oriundo de Ninguna Parte le haga el amor a tu esposa.
Benditos sean los muertos sobre los que cae la lluvia.
De esta manera seguimos avanzando con laboriosidad, barcos
contra la corriente, en regresión sin pausa hacia el pasado.
Recolección: Francisco Félix Durán
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