Libertad a los nuevos para execrar a los antiguos.
El primer estudio del hombre que quiere ser poeta es su
propio conocimiento total; escudriña su alma, la inspecciona, la toca, la
comprende.
El poeta se hace vidente por un largo, inmenso y razonado
desarreglo de todos los sentidos.
El poeta es realmente un ladrón de fuego.
Recolección: Francisco Félix Durán
@fcofelixd
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