Recolección: Francisco Félix
Publicado en El Heraldo de Chiapas / www.aquinoticias.mx / www.entiemporealmx.com 23/10/2015
Publicado en El Heraldo de Chiapas / www.aquinoticias.mx / www.entiemporealmx.com 23/10/2015
Casi todas las madres son
producto de nuestros sueños.
Una fotografía es como una
estatua: copia del engaño, consuelo del tiempo.
El amor es el aprendizaje de la
muerte.
Las montañas existen. Son una
masa de árboles y de agua, de una luz que se toca con los dedos, y de algo más que todavía no existe.
El amor es una memoria educada (o
un olvido insistente).
Todo acto de amor es una
escritura permanente.
Un nombre, una memoria frágil
jamás tendrá el calor de esta carne del mundo.
Para vivir no hay que tener
memoria.
Para amar hay que olvidar todo.
No son más ciertas las estrellas
que el parpadeo de un hombre.
Cuando no se puede morir ha
llegado la hora de vivir.
Si tengo hambre, como,
Si tengo sed, bebo,
Si tengo amor, me como y me bebo.
No puedo ser mío si no soy de todos.
Si tengo sed, bebo,
Si tengo amor, me como y me bebo.
No puedo ser mío si no soy de todos.
¡Y qué poco soy! ¡Qué extrañas complicaciones
Para ser un mundo mío tan pequeño!
Para ser un mundo mío tan pequeño!
Sueño: tierno amor, anuncio de
nuestra vocación definitiva, anticipo del beso profundo de la muerte.
No es posible pasarse la vida
hablando de los muertos.
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