Recolección: Francisco Félix
Publicado en El Heraldo de Chiapas - www.aquinoticias.mx - www.entiemporealmx.com 19/02/20016
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No hay imagen que no
sea casual.
Hubo una vez un poeta que se enamoró de una tal Beatriz. Las Beatrices producen amores inconmensurables.
Las reglas de la democracia son así. Hay que saber perder. Los vencidos saludan a los vencedores.
Hubo una vez un poeta que se enamoró de una tal Beatriz. Las Beatrices producen amores inconmensurables.
Las reglas de la democracia son así. Hay que saber perder. Los vencidos saludan a los vencedores.
No se puede tener al
mismo tiempo el pájaro en la jaula y la cabeza en la patria.
Las palabras hay que saborearlas. Uno tiene que dejar que se deshagan en la boca.
Las palabras hay que saborearlas. Uno tiene que dejar que se deshagan en la boca.
La vida política vino
como un trueno a sacarme de mis trabajos. La multitud humana ha sido para mí la
lección de mi vida. Puedo llegar a ella con la inherente timidez del poeta, con
el temor del tímido, pero, una vez en su seno, me siento transfigurado.
Soy parte de la esencial mayoría, soy una hoja más del gran árbol.
Todos los hombres que
tocan primero con la palabra, después llegan más lejos con las manos.
No sabré yo que cuando
los hombres se calientan, hasta el hígado se les pone poético.
Tratándose de ir a la
cama no hay ninguna diferencia entre un presidente, un cura y un poeta
comunista.
El beso es la chispa
que arma el incendio.
Tiene razón la gente,
cuando dice que la venganza es el placer de los dioses.
Los trenes que
conducen al paraíso son siempre locales y se enredan en estaciones húmedas y
sofocantes. Sólo son expresos los que viajan al infierno.
¡La poesía no es de
quien la escribe, sino de quien la usa!
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