La Esquina Rota: “No se lo digas a nadie” y “Te amo, ahora muere” / Francisco Félix Durán
La colaboración virtual en
algunos crímenes, específicamente en el caso de homicidios, no es algo que esté
normado en las leyes penales de muchos países, incluyendo México. De hecho, es
un término que surge debido a la participación indirecta, pero que el
reservarse información o no alertar a las autoridades los convierte en
cómplices.
Con motivo de este concepto,
hablaremos de dos casos específicos que pueden apreciar en las series
documentales No se lo digas a nadie, y Te amo, ahora muere. La primera historia
se desarrolla en Estado Unidos y la segunda en España y Brasil, intentaré dar
la menor cantidad de detalles posibles para quienes gusten verlas, pero
abundaré más que las notas que puedan encontrar en línea.
No se lo digas a nadie, narra los
hechos del múltiple homicidio de una familia brasileña en España, por parte de
Patrick Nogueira, quien mató a su tío, a su pareja y a los dos hijos de ambos,
enviándole imágenes y contándole el crimen a su mejor amigo que vive en Brasil,
Marvin Henriques, el 17 de agosto del 2016.
En ese contexto, Nogueira escapó
a Brasil y finalmente decidió entregarse a las autoridades españolas,
intentando fingir demencia, pero obtuvo la mayor condena en la historia de este
país, con la pena de tres cadenas perpetuas. A la vez, Henriques fue requerido
por las autoridades de Brasil, pero dejado en libertad tras considerarse que no
tuvo ninguna participación directa en el crimen.
Este sociópata que conocía la
información y la ocultó, fue descubierto tras llevar a reparar su celular y aun
así se atrevió a aparecer en el documental, con el único fin de dejar en claro
que él era inocente y no denunció a su mejor amigo por lealtad, además de
declararse manipulable.
Afortunadamente, tras el
documental el 20 de junio de 2023 un juez en Brasil reabrió el caso y hoy lleva
el proceso en una prisión de máxima seguridad, al considerar que sí practicó
actividades delictivas al encubrir, asesorar y animar este crimen.
Por otra parte, también existe el
caso del suicidio de Conrad Henri Roy, quien decidió quitarse la vida el 12 de
julio de 2014, al envenenarse con vapores de monóxido de carbono de su camión
en un estacionamiento de Kmart, proceso que desarrolló mientras se mensajeaba
con su novia Michelle Carter, quien lo motivó a cometer el acto y esta historia
la podemos ver en Te amo, ahora muere.
Debido a lo anterior, Carter de
17 años fue procesada por homicidio involuntario acusada de delincuente juvenil
en febrero del 2015. El caso causó gran controversia debido a que Conrad ya
había intentado está acción y estaba en sus planes, lo que generó el debate de
si su novia era o no culpable del suceso.
Al respecto, la Corte Judicial
Suprema de Massachusetts dictaminó que tuvo la intención criminal de que se
consumara el acto y no hizo nada por impedirlo, así que se mantuvo la condena
de 15 meses en prisión y cinco años en libertad condicional. Hoy está libre.
Quizás ninguno de los personajes
mencionados tenía la intención de matar a alguien, puede ser que el primero guardó
información por lealtad a su amigo y la segunda, en un arranque de ira ante
tantas amenazas sobre quitarse la vida reaccionó diciendo: ¡Hazlo! El punto es
que ningún crimen debe ocultarse y cualquier persona que necesite ayuda debe auxiliarse.

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