Cróninornas: Crónica anónima de un aborto / Francisco Félix Durán

La prueba sanguínea había dado positivo, igual la prueba de embarazo comprada en la farmacia… pero preferimos creer que no es segura, cuando son 99% efectivas. Lo más tonto que escuché en ese momento fue a mi novio decir: ‘quizás positivo es que todo está bien’, pero todos sabemos que esta palabra es muy relativa. Con mi pareja sin trabajo y yo a punto de concluir mis estudios, este resultado para nada era una bendición.

Dejé pasar más de dos meses con la esperanza de que me bajaría, ya saben, la fe de los mexicanos es única y preferimos creer que no nos baja por el estrés de la escuela, el juguito de limón que me tomé para ir a la playa o cambios hormonales; incluso me consolé pensando que tenía miomas -como tuvo la abuela- o que la vacuna contra el COVID-19 afectó mi ciclo.

No quería ser madre y como el tema no estaba en discusión, sin consultarle a nadie comencé a buscar en foros de internet remedios caseros para llevar a cabo un aborto. Encontré desde el té de ruda hasta las pastillas de “Misoprostrol”, esto último, de acuerdo con los testimonios era eficaz, seguro y fácil de hacer. Solo necesitaba seis pastillas: tres tomadas y tres introducidas en la vagina. Bueno, algunas decían que eran cuatro por ambos lados, pero estadísticamente, con tres pares era suficiente.

Lo que los foros no dicen, es que este medicamento se utiliza para prevenir úlceras en el estómago. Tampoco mencionan que las tienes que comprar de contrabando porque es necesaria una receta médica y que las farmacias incrementan 100 veces el valor de cada pastilla. Asimismo, que durante el proceso estar relajada es sumamente importante y que después del mismo, te puede bajar durante semanas y es una alerta para tus padres, además de correr el riesgo de sufrir una hemorragia.

El día llegó e hice todo el procedimiento. En ayunas tomé y me introduje las seis pastillas, me quedé acostada cuatro horas, aunque la indicación era dos y hasta las seis horas comencé a sentir cólicos y fiebre, tras 120 minutos más me comenzó a bajar. Existe una extraña relación entre el dolor y la felicidad, que solo las endorfinas pueden explicar. El trabajo estaba hecho.
Pasaron dos semanas y le conté a mi mejor amiga lo ocurrido, pero ella me cuestionó algo que me hizo dudar y era si en verdad había expulsado el producto, además de que en ciertos casos quedan restos embrionarios. La prueba de embarazo no es una opción porque debido al PH da positivo, la solución era un ultrasonido.

Cometí el grave error de hacerme acompañar por mi novio en mi visita al ginecólogo, pero como ya había gastado yo en las pastillas, era justo que él pagara el especialista. “Felicidades: van a ser papás, tienen 11 semanas”, dijo el doctor con una gran sonrisa. Mi pareja lloró de alegría y yo de tristeza.
«Llevo días menstruando y no sirvió para nada», pensé. Al salir del consultorio, él me dijo que lo tuviéramos, que se aplicaría a conseguir un jale y que su mamá podría cuidar al niño mientras yo terminaba la universidad. Cada una de las cosas que me decía, me sonaban a cepos aprisionando mi cuerpo, mi mente y mis anhelos. La gran prisión era la idea burguesa de la casa, los hijos y la mascota.

Contacté de nuevo a mi amiga y me confesó que ella también había abortado, fue hace tiempo y con las mismas pastillas, pero con diferente dosis y asesorada a distancia por Fondo MARIA (Mujeres, Aborto, Reproducción, Información y Acompañamiento), asociación que surge a partir de la legalización del aborto en la CDMX y que brinda apoyo financiero, emocional y logístico a quienes no cuentan con los recursos para ejercer un aborto legal en la capital del país.

Resulta que por las fechas, volver a aplicar la dosis correcta de pastillas ya no era opción y podría representar un riesgo. Fondo MARIA apoya hasta la semana 12 y sin pedir nada a cambio. Me pagaron mi vuelo ida y vuelta a la CDMX, igual que mi hospedaje, traslados, alimentación y mi legrado en una clínica con la que tienen convenio. En todo momento me acompañó una de sus representantes y aunque muchas podrían pensar que el procedimiento es peligroso, lo cierto es que duró una hora con todo y la preparación de la anestesia, más una hora de recuperación y otra de observación para darme de alta. Tras el suceso, Fondo MARIA me dio acompañamiento psicológico vía “Zoom”.

Hoy soy periodista y desde hace años realizo aportaciones a este fondo para apoyar a más chicas de provincia que como yo, pueden encontrarse en la misma situación de tomar la decisión más importante de su vida y en algún estado en donde el aborto no es legal. Recordemos que en nuestro país, solo 10 entidades han legalizado este proceso que permite a mujeres, niñas y adolescentes, decidir sobre sus cuerpos y ejercer su autonomía reproductiva, estos son: CDMX, Oaxaca, Veracruz, Hidalgo, Baja California Norte, Colima, Sinaloa, Guerrero, Baja California Sur y Quintana Roo.

Si te llegas a encontrar en la misma situación, no confíes en todo lo que aparece en la web o redes sociales. Acércate a grupos feministas o asociaciones como Fondo MARIA. La decisión, es solo nuestra.

Diario de Chiapas

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