—Cuando te conocí estabas madura, lista para la
cosecha.
—No, estaba en el suelo pudriéndome bajo un árbol.
Entre más trivial sea el defecto, más inspira.
Los tarados disfrutan las desgracias de los demás.
No hay rutas preferidas para las emociones.
Nada mejor para un matrimonio que un viejo novio cerca.
Cuando un escritor llega a los 36, deja de traducir la experiencia en ficción.
No hay dignidad si no hay ingresos.
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