Cróninornas: Bedrich Steiner: superviviente del Holocausto / Francisco Félix Durán


El Holocausto fue el genocidio de más de seis millones de judíos durante la Segunda Guerra Mundial, en territorios ocupados por la Alemania Nazi entre 1941 y 1945: esta cifra representaba dos terceras partes de la población judía en Europa. Todos conocemos esta historia gracias al testimonio de los supervivientes, enriqueciendo al cine y la literatura de manera positiva, recordándonos que la discriminación racial y los falsos mesías podrían volver a generar este tipo de sucesos.

Para los sobrevivientes, volver a sus vidas cotidianas no fue posible debido a la persistencia de ideas antisemitas, así que muchos terminaron en campos de refugiados o se les brindó asilo en otros países, como es el caso de Bedrich Steiner, quien a sus 12 años fue llevado al campo de concentración de Auschwitz, donde sus padres y hermanas fueron asesinados.

Steiner sobrevivió al Holocausto y tuve la oportunidad de conocerlo en el 2013, cuando laboraba en el Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez, donde el entonces presidente le hizo un reconocimiento por su valor y lucha, él vivía en México y se dedicó al periodismo, así como a dar conferencias sobre derechos humanos y su experiencia en los campos de concentración.

Su llegada a nuestro país se debe al destino errante. Ante el avance del ejército soviético, los nazis abandonaron Auschwitz y estuvieron en cuatro campos más, hasta su liberación por parte del ejército norteamericano, convirtiéndose en uno de los pocos niños en sobrevivir al genocidio. A sus 12 años regresó a su natal Checoslovaquia, pero nuevamente tuvo que emigrar a sus 18 con motivo de la “Primavera de Praga”, llegando así a nuestro país, donde vivió hasta su fallecimiento en el 2014 a sus 83 años.

Quise recordarlo, porque nadie debe olvidar lo ocurrido y todas las historias de los supervivientes deben ser contadas, en un incesante intento para que este tipo de sucesos no vuelvan a repetirse, aunque lamentablemente pareciera que en Medio Oriente se vive un escenario sin memoria.

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