Steiner sobrevivió al Holocausto y tuve la oportunidad de
conocerlo en el 2013, cuando laboraba en el Ayuntamiento de Tuxtla Gutiérrez,
donde el entonces presidente le hizo un reconocimiento por su valor y lucha, él
vivía en México y se dedicó al periodismo, así como a dar conferencias sobre
derechos humanos y su experiencia en los campos de concentración.
Su llegada a nuestro país se debe al destino errante. Ante
el avance del ejército soviético, los nazis abandonaron Auschwitz y estuvieron
en cuatro campos más, hasta su liberación por parte del ejército
norteamericano, convirtiéndose en uno de los pocos niños en sobrevivir al
genocidio. A sus 12 años regresó a su natal Checoslovaquia, pero nuevamente
tuvo que emigrar a sus 18 con motivo de la “Primavera de Praga”, llegando así a
nuestro país, donde vivió hasta su fallecimiento en el 2014 a sus 83 años.
Quise recordarlo, porque nadie debe olvidar lo ocurrido y
todas las historias de los supervivientes deben ser contadas, en un incesante
intento para que este tipo de sucesos no vuelvan a repetirse, aunque
lamentablemente pareciera que en Medio Oriente se vive un escenario sin
memoria.
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