Y a veces quiero volar como el
viento. Y la juventud cínica e indiferente se me apaga. Los años vienen
sollozando con el tiempo. Y este cuerpo que jugó a ser libre, que creyó en
ideas, en amores y de sueños imposibles se apagó para reír...hoy luce cansado,
postrado, inmóvil, casi inerte. En medio de una sociedad que me aplaudió, que
me jugó, que me burló y en soledades me dejó ir. Tal vez es mejor así. El
alma también puede reír cuando se acepta la muerte.
Recolección: Francisco Félix Durán
@fcofelixd
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