La película “Roma” de Alfonso
Cuarón, ha dado mucho de qué hablar debido a tres cosas: nominaciones, premios
y apatía por parte de la audiencia mexicana. Que es una buena película, sí. Que
es la mejor película del año y que Yalitza Aparicio es la mejor actriz, no. Los
premios de la Academia en últimas entregas han optado por premiar filmes con
temas de discriminación, racismo, LGBT, feminismo, superación personal, así
como denuncias sociales y periodísticas. Esto ya nos dice muchas cosas.
Ahora, hablando del rechazo de
muchos mexicanos hacía esta película y su protagonista, me gustaría decir que
se debe a la falta de apreciación del cine independiente, ya que la mayoría
están acostumbrados a los mismos canales televisivos con faltas extremas de
contenidos de calidad, pero no lo es del todo. De acuerdo al “Informe País 2014,
sobre la calidad de la ciudadanía en México”. 75.3% de las personas encuestadas
afirmaron haber visto actos de discriminación por apariencia física; 70.9% por
color de piel; 70.7% por ser indígena; y 58.5% por ser mujer. Quizás ahora
entendamos un poco algunas publicaciones en redes sociales diciendo: “Para ver
a una chacha barriendo, mejor la veo en mi casa”. De igual modo a que
Hollywood, es quien dicta los estándares de belleza tanto a mujeres como a los
hombres.
Con 14 años llegué a vivir a
Chiapas. Era el año 2000 y desembarqué en la terminal Maya de Oro, el servicio
fresa de aquel entonces. Lo primero que vi al bajar, fue la calle segunda
poniente norte de Tuxtla Gutiérrez, llena de indígenas vendiendo dulces, ropa y
artesanías. En esa misma calle con esquina avenida segunda norte, estaba la
terminal de autobuses Cristóbal Colón. Ahí abordé un taxi, lo primero que me
dijo el chofer fue: «¿Qué te trajo por acá güerito?», seguido de «te recomiendo
una pichita de los Altos, están bien galanotas y son rebuenas pa la casa, yo ya
estoy ahorrando para comprarme una». Lo de pichita no lo entendí, por galanota
me imaginé a una mujer guapa y exuberante. De igual manera, por el tema de los
Altos supuse que tenían gran estatura.
Ya acostumbrado a vivir en la capital
chiapaneca, me percaté de algunas cosas. Güerita o güerito te dicen los
comerciantes sin importar el color de piel, sobre todo en el mercado. Asimismo,
sobre el tema de los Altos, descubrí que es una región del estado habitada en
su mayoría por indígenas tzotziles y tzeltales. También que el taxista tenía
razón, muchos indígenas acostumbran vender a sus hijas para la vida conyugal a
un costo que ronda entre los 10 y 20 mil pesos. Incluso, son forzadas a casarse
siendo menores de edad, con base en los usos y costumbres de la comunidad. Por
otro lado, existen padres que ceden a sus hijas a una familia pudiente por
llamarlo de algún modo, con la promesa de darles techo, estudio y comida.
Aunque muchas terminan trabajando de por vida en dichos hogares, algo así como
un miembro más de la familia pero que tiene que atender a todos.
Lo anterior sucede en todo
México, quizás por eso “Roma” no impactó a muchos. Esto porque la
discriminación y la desigualdad son cotidianas en nuestro país. Pero para el
resto del mundo no, ahí radica la magia del cine independiente, en mostrarnos
la otra cara de la moneda de todos los países en donde se generen este tipo de
filmes.
Recuerdan ustedes esta
introducción: “Elige la vida, elige un empleo. Elige una carrera, elige una familia
(…) Elige tu futuro, elige la vida.” En tanto que Cuarón decidió arriesgarse
por un filme independiente y Aparicio dejó todo en Oaxaca por el mencionado
proyecto, en mis años universitarios apenas me preguntaba por qué tenía que
decidir tantas cosas. Todas la mañanas de mi quinto semestre en la UNACH, antes
ir a clases pasaba a casa de Carlos Acuña. Nos fumábamos a San Lucas y veíamos
alguna película. Cierto día vi “Trainspotting” del director inglés Danny Boyle,
estrenada en 1996 pero que yo descubrí una década después. Así decidí iniciar
mi colección de cine independiente. Mi segunda adquisición fue “Viaje Acido”,
que junto con la primera son adaptaciones de libros escritos por Irvine Welsh.
Pero fue hasta mi tercera película que entendí la relevancia de este tipo de
cine. Cuando compré el filme austriaco “Día de Perros” de Ulrich Seidl, no
entendía el por qué hacer un largometraje de la temporada más cálida del año en
aquel país. En Tuxtla todo el año hace calor y nadie haría un filme al
respecto. Salvo que nos percatemos que en verano se incrementan los accidentes
vehiculares, los botaneros están a tope, los paros y marchas no se detienen. En
fin, muchos temas interesantes basados en una fuerte ola de calor, pero al ser
algo que vivimos a diario no nos sorprende. Así como el filme de Seidl, que más
allá del clima en Viena, nos cuenta lo que el tedio y las altas temperaturas
pueden hacer en el decadente ser humano europeo. Lo visto en “Roma”, lo vemos
todos los días y no, no nos sorprende. Como a pocos en el país durante el 2013,
les atrapó la película “Heli” de Amat Escalante, con la que ganó la “Palma de
Oro” en Cannes como mejor director. Largometraje mexicano que abordó el tema
del narcotráfico, pero que los secuestros, asesinatos y trata de personas, se
veían a diario en las noticias y todos estábamos acostumbrados a ello.
Jorge Castañeda, en su libro
“Mañana o Pasado”, menciona el síndrome del cangrejo mexicano. Ya saben,
alguien de nuestro país triunfa y ya lo quieren bajar a punta de tenazas por no
decir otra cosa. Ejemplos claros son El Chicharito cuando jugó en el Real
Madrid; Gael García cuando cantó en vivo en la entrega del Oscar; y obviamente
Yalitza Aparicio. No dudo que exista este síndrome, es un gusto del mexicano
ver caer al que está arriba. Ahora, hablando de cine creo que nos hace falta
mucha cultura al respecto.
Al ser “Roma” una película
producida por Netflix, no sería proyectada en la pantalla grande. Esto porque
los dos grandes monopolios del cine en nuestro país, tenían ciertas exigencias
que la compañía de streaming decidió ignorar. Por ello, algunos centros
culturales tomaron a bien exhibirla y la sorpresa fue que se comieron a Cuarón
en las redes sociales. La razón es sencilla, Hollywood nos tiene acostumbrados
a grandes producciones. O a poco no todos tienen un amigo que al preguntarle en
que se basa para decidir si una película es buena o no, responde: «No manches
carnal, tiene unos efectos poca madre». A eso súmenle que estaba súper guapa o
guapo el protagonista. Lo que me recuerda que vi muchos filmes en donde
aparecía Zooey Deschanel, sólo porque me gustaba ella y no todos valían la
pena.
Antes de que Cinemex y Cinepolis
llegarán a Tuxtla, y mucho antes de que el Extreme fuera conocido como el cine
de los amantes, debido a que ya nadie se aparece por ahí. Los dos mejores cines
en la capital Chiapaneca, eran el Vistarama y el Gémelos. El primero con una
sala grande y el segundo con dos salas adecuadas y cómodas. Recuerdo que con el
estreno de “Titanic” de James Cameron, ambos cines estaban a reventar. Pero fue
hasta el 17 de mayo del 2002, con el estreno de “El Hombre Araña”, que aquellos
cines no sólo estaban llenos, sino que había una fila de dos o tres cuadras de
personas esperando entrar a una de las funciones. En lo personal con mi amigo
Julio Grimaldo, hicimos fila desde la tarde y pasamos a la función de media
noche en el Vistarama, que estaba ubicado en la primera sur oriente. No era un
gran fan del personaje, pero efectivamente los efectos para columpiarse de un
edificio a otro en New York, era mi motivación para verla. Quizás muchos no
recuerden que meses antes de aquel estreno, una serie de ataques terroristas
derrumbaron las Torres Gemelas, emblemáticas para la ciudad en donde aún habita
nuestro antihéroe en cuestión. Así que todas las escenas en donde aparecían,
fueron editadas. Para mí, el mejor Peter Parker de la Historia ha sido Tobey
Maguire. Para mis hijas e hijo que son fans de Spider-Man, acostumbrados a las
grandes producciones cinematográficas que ven en los Avengers, no saben cuánto
se le debe al recién fallecido Stan Lee.
La película “Roma” en Tuxtla
Gutiérrez, sólo se presentó en el Teatro de la Ciudad y en el Foro Descartes,
este último era el cine Gemelos. Una vez llegaron los dueños de la exhibición
del cine en México a Chiapas, muchos desaparecieron. El Vistarama hoy en día se
renta para eventos y el Alameda actualmente es un OXXO, pero le sobrevive su
hermano menor el REX, lugar en que se estrenan películas para adultos XXX.
Quizás si el personaje de Cleo hubiese sido tuxtleco y la ambientación del
filme fuese en el contexto histórico de inicios de siglo, la habríamos visto
comiendo su torta en la extinta Gran Tortuga del Parque Central y con Fermín
disfrutarían de la función en el emblemático Cine Chiapas, que fue demolido a
inicios del 2018. Finalmente habrían echado un bailongo en el salón que había
sobre el Alameda, lugar en que todos los domingos había tardeadas.
@fcofelixd
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