Ahora, la
afectada por Instagram es la fotógrafa holandesa Lana Prins. El viernes 1 de
abril, la artista reintegró a su cuenta un autorretrato realizado en 2012. Se
trata de la fotografía frontal del torso femenino, en un ángulo de tres cuartos.
De la parte superior, cuelgan unas rosas blancas que cubren los pezones. Esto
es, la toma respeta esa inexplicable fobia de esa red social con dichos
botones. En esta ocasión, lo acompañó del mensaje siguiente: “La semana pasada
subí esta foto y el mismo día fue borrado por Instagram porque violaba
"directrices de la comunidad". Si esto no es permitido, entonces ¿qué
es? 💔 al
parecer todavía con facilidad sorprenden algunas de las cosas más normales y
naturales: necesidades sexuales de la mujer, menstruación, pelo en el cuerpo femenino,
etc. Es triste que incluso la desnudez todavía sea vista como algo ofensivo o
como un tabú por muchas personas. Creo que esto refleja un creciente problema
con la censura del cuerpo femenino (desnudo). Es nuestra forma más pura y
tenemos que ocultarlo todo el tiempo. Después de todo, esta foto obviamente no
muestra ningún pezón, pero incluso si asífuera, pienso que nuestras expresiones
no deberían ser censuradas debido a la estrechez de miras de los demás”. La
foto puede verse, porque aún sobrevive en la cuenta de Facebook de Prins,
fechada el 23 de marzo. Se comprende que en la misma fecha subió el material a
ambos sitios. Instagram se vuelve a equivocar al censurar de manera indebida.
La fotografía fue repuesta por su
autora en la dirección: https://www.instagram.com/p/BDpwDMMKum-/?taken-by=lana_prins.
Permaneció poco más de ocho horas. Tiempo tras el cual, de nuevo fue suprimida,
como se aprecia al clicar en el anterior enlace.En Instagram, pueden verse
miles de fotografías de pechos femeninos que con rayarles los pezones o
colocarles figuritas ya permanecen. En este caso, la fotografía tiene un
cuidado de la tonalidad general. No sólo es bella, agradable; también pone en
acción un diálogo intelectual con quien le aprecia: ¿las rosas son extensiones
de un probable cabello largo? ¿son como trenzas que llegan hasta el busto? ¿El
color rosado de las flores se funde o emula a la coloración de los pezones?
¿Los botoncitos son tersos como los pétalos? Todo eso que genera la hermosa
fotografía se llama, justamente: erotismo. Ahora resulta que Instagram con sus
criterios disparatados van a poner fin a esa capacidad humana de combinar
pensamiento, emociones, sensaciones, percepciones. Es injustificable.
Lana Prins merece más que la
atención. Su obra amerita un seguimiento constante porque tan sólo a sus veintidós años ha creado un estilo, una personalidad como
creadora, un mundo específico. Ver una foto de ella ya tiene un conjunto de
elementos que hacen decir de inmediato su nombre. Eso que ocurre con los
grandes artistas. El trabajo de Lana es fascinante. Devuelve la naturalidad a
la mirada sobre las partes del cuerpo femenino. Construye una atmósfera sobre
la base de recuperar colores cálidos que acompañan la corporalidad. Reivindica
la estética de las bragas, sus texturas, formas, diseños. Se concentra en los
primeros planos para subrayar su foco de atención y el mensaje correspondiente,
sin distractores. Sus fotografías transmiten plenitud, sencillez,
espontaneidad, ante la vida. Por eso, su censura es indignante. Porque es una creadora que merece todo lo
contrario: difundirse, proyectarse.
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