Publicado en: Acceso Chiapas @accesochiapas edición Abril
El Heraldo de Chiapas, @entiemporealmx, @Enlamirachiapas 12/05/2014
El Heraldo de Chiapas, @entiemporealmx 21/11/2014
@fcofelixd
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El Heraldo de Chiapas, @entiemporealmx 21/11/2014
Gabriel García Márquez, nació en Aracataca,
Colombia; de donde según él salió para no volver a la edad de ocho años, y
regresó 14 años después acompañando a su madre, Luisa Santiago Márquez, para
vender la casa de su abuelo el coronel Nicolás R. Márquez. Resulta increíble
que el escritor que hizo mundialmente famoso a este municipio que sirvió de
inspiración para el mágico Macondo; haya tenido que pedir prestados 10 pesos
para poder asistir a su madre, sin saber que ese sería el comienzo de su gran
historia, pero como diría él: “La memoria tiene más interés en el futuro que en
el pasado, así que mis recuerdos del pueblo no estaban todavía idealizados por
la nostalgia”.
García Márquez, abandonó la facultad de
derecho al cabo de seis semestres para dedicarse por completo a las letras, en
ese entonces a la edad de 23 años, ya era infractor del servicio militar y
veterano de dos blenorragias (Enfermedad infecciosa de transmisión sexual); sobrevivía
ganando tres pesos por nota diaria y cuatro por editorial en un periódico
local, sin más bienes que dos camisas, dos pantalones y unas sandalias; pero
eso sí, ya había publicado cuatro relatos en suplementos de prensa que habían
llamado la atención de la crítica, después de todo: “La vida no es sino una
continua sucesión de oportunidades para sobrevivir”, decía.
Ustedes se preguntarán, por qué inicio
hablando de lo que parecen ser los malos ratos de García Márquez y no de sus
triunfos, la respuesta es sencilla; todos conocemos su exitosa biografía, pero
pocos conocen lo que con perseverancia y pasión tuvo que hacer para ser quien
hoy es; un personaje que al morir el 17 de abril del 2014 fue homenajeado
internacionalmente, sin duda un ser inolvidable que nos deja una vasta obra
literaria, que quizás durante los siete meses que vivió en Paris y que en más
de una ocasión se alimentó de basura, nunca imagino ganar el premio nobel de
literatura en 1982, y que escribiría una de las obras más representativas de América
Latina: Cien Años de Soledad.
"Fíjate, es que después de Cien Años
de Soledad, todos son amigos míos, pero no saben lo que me costó a mí
esto". Le contó alguna vez Gabriel a su hermano Gustavo. Y tenía toda la
razón porque antes de esta obra cumbre, solo se había dedicado a sobrevivir.
Muy pocos saben que esa novela se escribió en la ciudad de México y que detrás
de ella, su esposa Mercedes Barcha, forma un papel fundamental porque en 1965
García Márquez confió a su esposa el proyecto más importante de su vida.
En México con su familia y sin dinero pero
convencido que escribiría una obra maestra; vendió su automóvil y el dinero de
la venta se lo entregó a Mercedes para que lo administrara, con la promesa de
que sería solo cuestión de seis meses. Fue entonces que García Márquez comenzó
a crear el mundo mágico de Macondo y sus personajes inolvidables, pero en el
proceso los recursos económicos se agotaron y su esposa¸ guiada por la
incondicionalidad empeñó entonces lo que tenía y fió en las tiendas la comida,
además de recibir apoyo económico de amigos cercanos. Así fue como Mercedes
Barcha Pardo, tras los 18 meses que llevó el proyecto, fue el complemento
perfecto para que García Márquez concluyera la obra que lo inmortalizaría en el
mundo de las letras.
Después de Cien Años de Soledad y tras
ganar el premio Nobel de Literatura, García Marquez dejo de sobrevivir para
dedicarse placenteramente a lo que más le gustaba, escribir. Pero no todo fue
miel sobre hojuelas para él, pues se hizo de dos enemigos importantes en el mundo
de la literatura. Uno de ellos fue Reinaldo Arenas, escritor cubano que hasta
la muerte peleo contra Fidel Castro, y que el 7 de diciembre de 1990, se
suicidó; enviando a la prensa y a sus amigos una sentida carta de despedida, en
la que culpaba a Fidel Castro de todos los sufrimientos que padeció en el
exilio. Y el segundo fue Mario Vargas Llosa, quien en 1976 durante un encuentro
de escritores en México, le dejo un ojo morado a García Marquez, tras un
certero puñetazo que hasta ahora nadie sabe por qué fue.
Reinaldo Arenas que es uno de mis
escritores favoritos, en su obra postuma “Antes que Anochezca”, tilda a Gabriel
García Marquez como un vendido, en ese entonces el escritor colombiano se
consideraba de izquierda y era muy amigo de Fidel Castro, caso contrario a
Arenas quien fue un eterno perseguido por el régimen “castrista”.
En ese sentido y antes de su obra maestra,
Reinaldo Arenas en su libro: “Necesidad de Libertad”, dedica un capítulo
titulado: “Gabriel García Márquez ¿esbirro o es burro?”. En donde critica
fuertemente al creador de Macondo por su amor al dictador cubano. Citaré un
fragmento a continuación: “No cesa el señor García Marquez de entonar
incesantes loas a favor de la dictadura castrosoviética. A tal extremo que
recientemente declaro al diario Le Monde: «El problema de visitar a hombres
como Fidel Castro es que se termina por amarlos demasiado»”. Ese amor fue el
que consiguió una enorme enemistad entre estos dos grandes escritores
latinoamericanos, hasta el 7 de diciembre de 1990, fecha en que el escritor
cubano enfermo de SIDA se suicido.
Asimismo hay otra enigmática enemistad,
entre los dos ganadores de premios nobel de literatura, Gabriel García Márquez
y Mario Vargas Llosa; la discordia se remonta al año 1976 durante un encuentro
de escritores en México, cuando el escritor peruano le propinó un certero puñetazo
al colombiano, dejándole el ojo izquierdo morado y terminando una amistad de
una década.
Nadie sabe por qué fue pero quienes
estuvieron presentes dicen que Vargas Llosa antes de golpearlo le dijo: “Por lo
que le hiciste a Patricia”, (esposa del escritor peruano). Lo cierto es que al
fallecer García Márquez, Vargas Llosa declaró que se llevará ese secreto a la
tumba y dijo: “Es un pacto entre García Márquez y yo. Él lo respetó hasta su
muerte y yo haré lo mismo”. Dejando claro que dejará a los biógrafos para que
investiguen la cuestión.
Así es como concluimos lo que quizás muchos no sabían del escritor favorito de América Latina, esperando quede demostrado que cuando algo te apasiona tienes que seguir ese camino sin importar la maleza que encuentres, pero sobre todo que en cualquier lugar existe magia y personajes con historias que contar, tal como es el caso del ahora eterno Macondo, pues como alguna vez escribió GGM: "Los seres humanos no nacen para siempre el día en que sus madres los alumbran, sino que la vida los obliga a parirse a sí mismos una y otra vez".
@fcofelixd
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