SI DESPUÉS DE TODO NO ESTAREMOS AQUÍ EL PRÓXIMO SIGLO, QUÉ MÁS DA SI HOY TE ENVUELVO Y CUENTAS MIS LUNARES / Marco Alvarado

@malvardin


Si después de todo no estaremos aquí el próximo siglo, qué más da si hoy te envuelvo y cuentas mis lunares.

Como aquella exploradora de estrellas en un manto moreno, como ella, que era dulce y asfixiaba, que era una entre dos partes.

Si después de todo seremos aire no te cubras un centímetro, deja expuesta tu vergüenza.

Camina lentamente con mi vicio entre tus muslos. Toca, acércate, es la húmeda vida que palpita.

Igual que esa tarde, era mayo, y tú retabas a lo eterno. Desnuda, recostada con un loco, gritabas: será por 
siempre, para siempre. Siempre será así.

Y ya ves, los dragones tampoco existen, en cambio tú volabas. Hoy las cicatrices forman parte del recuerdo, de la colección privada de dos manos que conocen la frontera de tu vientre.

Hay entre sus líneas sabor a leche y la textura de dos pezones ruborizados.

También tienen la marca de tu espalda, de tu boca bienvenida que tuvo el valor de marcharse antes que besarse sola.

No estás lejos. El tiempo se acaba. Como yo, estás atrapada por el mismo calendario que escupe sus días mientras me extrañas, mientras yo te recorro en un cuarto oscuro.

Gritamos. Como cuando morías un segundo para luego dormir el impaciente orgasmo.

Como cuando sangraste y supe que eras humana. Igual que esa noche, que extraviado en una luz roja acercaste mis manos a tu rostro, yo vi una sombra que me condujo hacia el fondo de mis misterios.

Desde este punto te lo digo: no serás más sonrisa ni gloriosa luna en celo.

Estarás como yo, que un día te besé en el más absoluto de los silencios. Que cubierto por el miedo, tomé tus manos para que reconocieras mi rostro.

Que dormí el impaciente orgasmo. Bebí de tu leche y ofrendé mi espalda a tu boca bienvenida, a la que no retuve mientras se besaba sola.



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