Libros en Frases: Balún Canán / Rosario Castellanos

 

... Y entonces, coléricos, nos desposeyeron, nos arrebataron lo que habíamos atesorado: la palabra, que es el arca de la memoria.

Debe ser tan bonito estar siempre como los balcones, desocupado y distraído, solo mirando.

Es malo querer a los que mandan, a los que poseen. Así dice la ley.

Él iba adelante bello y poderoso, con su nombre que significa ansia de morir.

El aire amanece limpio, recién pronunciado por la boca de Dios.

La lealtad es valiosa hoy, comparándola con la traición de los otros.

Y me quedo aquí, con los ojos bajos porque (la nana me lo ha dicho) es así como el respeto mira a lo que es grande.

Ningún rico puede entrar al cielo si un pobre no lo lleva de la mano.

El miedo agranda las cosas.

Anoche se oyó el tintineo de unas espuelas de plata contra las piedras de la calle. Era el Sombrerón, el espanto que anda por los campos y los pueblos dejando sobre la cabeza de los animales su seña de mal agüero.

El conocimiento de la grandeza del mundo no disminuía el sentido de su propia importancia.

La necesidad no te deja escoger.

El indio siempre veía en la mujer la virtud que le había gustado al patrón. Y los hijos eran de los que se apegaban a la casa grande y de los que servían con fidelidad.

En Tapachula me dieron a leer el papel que habla. Y entendí lo que dice: que nosotros somos iguales a los blancos.

Los blancos tienen así a su Dios, clavados de pies y manos para impedir que su cólera se desencadene.

Agrado quita camisa, dicen las personas prudentes.

A la brujería le es necesario el misterio.

Los recuerdos siempre duelen. 

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