Algunos tenemos la fortuna de
comer tres veces al día, sin saber que cada cinco segundos un niño menor de
diez años muere de hambre, del mismo modo cada medio minuto fallecen entre
ocho y diez personas por la misma razón, por lo que en ocho horas perdemos 8
mil vidas humanas por inanición, nos explica Martín Caparros, en su libro El
hambre.
Al leerse las cifras mencionadas,
es difícil entender por qué en la India no comen vacas por considerarlas
sagradas o que, en el siglo II los egipcios y fenicios preferían comer carne
humana que la de res, y que los somalíes consideran una vergüenza comer
pescado.
Tras estos datos, quizás valdría
la pena preguntarse ¿por qué enterrar un cuerpo que se convertirá en polvo en
lugar de aprovechar su carne? Quizás al hacerte esta cuestión sientas
aberración y esto se debe a un tabú alimentario heredado que hace ver al canibalismo
como una abominación, explica Antonio Cascos en su libro La Guía Caníbal.
En ese contexto, en este libro
que viene siendo un manual gráfico informativo, Cascos menciona que cada 3.6
segundos un individuo muere de hambre y que el cuerpo promedio de alguien
podría alimentar a una persona durante un mes, además de contener suficientes
proteínas para satisfacer las necesidades nutricionales de 60 adultos.
Y si estás pensando que esto es
pecado, en Lamentaciones 4:10, dice que tras la destrucción de Jerusalén, las
madres cocinaron a sus propios hijos para alimentarse con ellos; en Ezequiel
5:10, menciona que “los padres se comerán a sus propios hijos y los hijos se
comerán a sus padres; en Isaías 9:20, dice que cada cual comerá la carne de su
propio brazo y en Jeremías 19:20, se lee “Les haré comer la carne de sus hijos
e hijas, y se devorarán entre ellos, en medio del angustioso asedio y de la
miseria a que los reducirán sus enemigos, que quieren quitarles la vida.
Por otra parte, si ahora piensas
que esto es un delito, realmente en la mayoría de los países como es el caso de
México, no existe ninguna ley o artículo que sentencie el canibalismo, lo que
en realidad se castiga es el homicidio y no está de más mencionar que tampoco
es considerado una enfermedad mental.
Así es que, con datos duros y
argumentos sólidos, el autor de La Guía Caníbal nos hace plantearnos esta
posibilidad que podría salvar muchas vidas, agregando algunas recetas pare
preparar cada parte del cuerpo humano, mencionando que sí y que no se debe comer,
además de sus tiempos de cocción, asegurando que dependiendo la edad un humano
puede saber a ternera o a cerdo.
Ahora bien, tras leer este libro
descubrimos algunas falacias vistas en el cine o practicadas por caníbales, por
ejemplo, en la ficción: Hannibal come un cerebro y en realidad un cerebro
humano produce proteínas priónicas que causan la enfermedad de Creutzfeldt –
Jakob, un trastorno degenerativo que mata las células cerebrales y en la
realidad: el caso de Armin Meiwes y Bern Brandes (el primero quería ser comido
y el segundo quería comer carne humana), ambos se comen los genitales de Meiwes
y estos además de ser esponjosos, tienen poco valor nutricional.
Finalmente, quiero mencionar que
el escritor de esta guía no es caníbal, en realidad Antonio Cascos es un
diseñador español y este libro fue su proyecto de titulación en la Oslo
National Academy of the Arts, consiguiendo generar el debate a una problemática
global como es el hambre, la sobrepoblación, falta de recursos y consumismo.
Ahora que sabes los beneficios, no lo hagas.
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